No nos importa sino el combate

No nos importa sino el combate

Enviado por Jesus Manzanares

No nos importa sino el combate, no la Victoria.

Es el combate el que nos gusta, no es eso que llaman Victoria.
Nos gusta la lucha, no ver a un vencedor sobre el vencido.

Para esto sirve el juego (del ajedrez).
Para esto sirve la búsqueda de la verdad.

A uno le gusta ver el intercambio de puntos de puntos de vista.
Pero no la imposición de ninguna idea.

Para tener el placer del pensamiento,
hay que entender el nacimiento de la disputas.

Asimismo, partimos del entendimiento de que
en todo en lo que hay dos en disputa, existe una pasión.

Siempre habrá placer en ver dos contrarios agraviarse.
Pero hasta el límite de ver quien gana.
Después seria brutalidad.

No buscamos (en el ajedrez) las cosas,
sino la búsqueda de las cosas.

Porque si no…

No valdría nada,
ningún final feliz.

No valdría nada,
una victoria sin entender que existió una lucha.

No valdría nada,
pensar que alguna loca pasión tiene sentido

Jugamos ajedrez porque nos gusta entender las cosas desde el campo de batalla.

Y aquí viene la frase robada..

”Sintiendo que el campo de batalla le pertenece, empieza a obrar por sus propios medios”

(L. Trotski, vol. XX, La cultura del viejo mundo,  página 310.)

Traduccion libre de:
http://fr.wikipedia.org/wiki/Pens
http://fr.wikipedia.org/wiki/Pens%C3%A9es

Texto original:

[§] C’est le combat qui nous plaît, et non pas la victoire. On aime à voir les combats des animaux, non le vainqueur acharné sur le vaincu. Que voulait-on voir, sinon la fin de la victoire ? Et dés qu’elle est arrivée, on en est saoul. Ainsi dans le jeu ; ainsi dans la recherche de la vérité. On aime à voir dans les disputes le combat des opinions ; mais de contempler la vérité trouvée, point du tout. Pour la faire remarquer avec plaisir, il faut la faire voir naissant de la dispute. De même dans les passions, il y a du plaisir à en voir deux contraires se heurter ; mais quand l’une est maîtresse, ce n’est plus que brutalité. Nous ne cherchons jamais les choses, mais la recherche des choses. Ainsi dans la comédie les scènes contentes sans crainte ne valent rien, ni les extrêmes misères sans espérance, ni les amours brutales.

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