Las Olimpíadas Mundiales de Ajedrez

Las Olimpíadas Mundiales de Ajedrez

CAPABLANCA, UN PRECURSOR

Por Jesús G. Bayolo

Las Olimpíadas de Ajedrez se relacionan a partir de Londres en1927, pero su historia comienza cinco años antes, en la misma ciudad…

José Raúl Capablanca estrenó su título de campeón mundial en el torneo de Londres 1922, el cual ganó por delante de Aliojin, Rubinstein, Vidmar, Bogoljubow, Reti, Tartakower y otros. Aprovechando la presencia de tan notables maestros, se efectuó en la capital británica una reunión presidida por el cubano, en su condición de monarca, la cual se conoce como “Las reglas de Londres”, por los aportes que hicieron a los reglamentos del juego.

Pero sobre todo hubo un acuerdo que resultó como la primera piedra para edificar una obra monumental: las Olimpíadas Mundiales de Ajedrez. Allí se colegió tratar de incluir el ajedrez en los VIII Juegos Olímpicos, que tendrían lugar en París, en 1924.

EL PRIMER INTENTO: PARÍS 1924

Formar parte del programa oficial de los Juegos Olímpicos es un honor y el anhelo de las modalidades deportivas no afiliadas al Comité Olímpico Internacional (COI). El ajedrez no es la excepción, y sus cultores sueñan con verse alguna vez bajo la bandera de los cinco aros, al tiempo de que gozan del sui-géneris privilegio de contar con Olimpiadas, que inevitablemente llevan como “apellido” de Ajedrez, porque el término en solitario es sinónimo de los Juegos revividos por el Barón de Coubertín en 1896.

Estuvo a punto de ocurrir el “milagro” en 1924, pero a la Ciudad Luzno se presentaron los suficientes equipos y se jugaron torneos individuales, en los que intervinieron 54 representantes de 18 países, lo que desde luego no fue reconocido por el COI, pero sirvió la ocasión para constituir el 20 de julio, en la clausura del certamen, la Federación Internacionalde Ajedrez (Federation Internacionale des Echecs, FIDE la sigla en francés). Su primer presidente fue el holandés Alexander Rueb, quien rigió los destinos de la entidad hasta 1949.

La competencia no se pudo organizar por equipos, porque la mayoría de las naciones representadas acudieron con menos de cuatro jugadores. Es oportuno aclarar que como Alemania y Austria no fueron invitadas a los Juegos Olímpicos, tampoco se les cursó invitación para la lid ajedrecística, así como que Rusia no asistió. Los dos competidores rusos que aparecen eran ciudadanos que residían en París y se inscribieron.

¿Cómo se compitió? Se formaron nueve grupos eliminatorios y sus ganadores disputaron una final todos contra todos. Los otros 45 jugadores se desempeñaron en un torneo por sistema Suizo, a ocho rondas, que fue ganado por el  checoslovaco Karel Hromadka. La gran final se la agenció el letón Hermann Mattison y entre los competidores estuvo un futuro campeón mundial, Max Euwe, y un ajedrecista nacido en Cuba, el español Manuel Golmayo de la Torriente.

Algo muy curioso es que aunque no hubo competencia por equipos y que incluso jugadores de un mismo país se enfrentaron entre sí, se ofreció una clasificación final por naciones, sumando los puntos de los ajedrecistas en las dos fases (semifinal y final).

De tal suerte, se proclamó ganador a Checoslovaquia (Hromadka 9.5, Schulz 9, Vanek 6.5, Skalicka 6), con 31 puntos, seguida por Hungría (30) y Suiza (29), todos con cuatro jugadores mientras Letonia (en las tablas suele nombrársele como Latvia) con tres hombres quedó en cuarto con 27,5, los mismos que Argentina, que cubrió sus cuatro tableros. El otro país del continente americano que tuvo representación fue Canadá, lugar 16 con un solo hombre.

Algo extraordinario para la época es que participó una mujer, formando parte de la delegación de tres ajedrecistas de Inglaterra, Edith Holloway. ¿Cómo jugaba? Veamos la partida que le ganó al ruso

Peter Potemkin:

Holloway,Edith  – Potemkin,Peter

Otros aspectos de interés son que Mattison fue proclamado “campeón mundial de aficionados”, ya que con el ánimo de integrarse a los Juegos Olímpicos estaba prohibida la participación de profesionales. En consecuencia, al evento se le denominó “Juegos Olímpicos de Ajedrez”. Y un último detalle para el asombro: como árbitro fungió Alexander Aliojin.

OTRO INTENTO, BUDAPEST 1926

La FIDE decidió celebrar su tercer congreso en la capital húngara, en 1926. Por tal motivo se convocaron de forma simultánea varios torneos (uno de maestros, un abierto y otro femenino) y  se pretendió organizar la primera olimpíada de ajedrez, pero las invitaciones se cursaron muy tarde y solo acudieron seis países, de los cuales se retiraron dos, Austria y Checoslovaquia.

Quedó pues en el intento esta competencia, que se conoce como “La Pequeña Olimpíada”. Se disputó del 15 al 17 de julio, los equipos estuvieron integrados por cuatro jugadores y triunfó Hungría (Bakonyi, Négyesy, A. Steiner Vadja y Zinner) con nueve puntos, seguida por Yugoslavia con ocho, Rumania con cinco y Alemania con dos unidades.

El equipo con figuras más conocidas fue Yugoslavia (Asztalos, Ciric, Gyorgy y Kostic). Los torneos paralelos fueron uno femenino, un abierto y uno de maestros, que ganó el austriaco Ernest Grunfeld, aunque entre otros participó Rubinstein. No valió “La Pequeña Olimpíada, en cambio se reconoce el torneo principal ganado por Grunfeld como el primero de maestros organizado porla FIDE.

CONTINUARÁ…

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