Las Olimpíadas Mundiales de Ajedrez (IX)

Las Olimpíadas Mundiales de Ajedrez (IX)
Jesús G. Bayolo

Por Jesús G. Bayolo

OLIMPIADA EN TIEMPOS DE GUERRA

La VIII Olimpíadaestá cuajada de acontecimientos. Batió récord de participantes, con 27 naciones, debido a que por primera vez tuvo como sede a una ciudad de América, lo que propició el bebut de diez  países del continente: Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Cuba, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú y Uruguay.

El Teatro Politeama, ya inexistente, acogió la competencia, del 21 de agosto al 19 de septiembre. Fue la más extensa hasta ese momento, porque también fue la primera que contó con eliminatoria y final.

Los 27 equipos inscritos fueron divididos en cuatro grupos clasificatorios. Los cuatro primeros lugares de cada uno pasarían a la final de 16, todos contra todos, en pos de la Copa Hamilton Russell. Los otros 11 jugarían otro torneo por la Copa República Argentina, donada por su presidente, Roberto M. Ortiz.

Solo concluyeron 26 y la final-A la disputaron 15, ya que el equipo de Inglaterra decidió retornar a su país. ¿Por qué? Porque justo al iniciarse la final de esta competencia pacífica del intelecto, el primero de septiembre, los nazis desataron la Segunda Guerra Mundial, con su ataque de sorpresa a Polonia.

La guerra provocó que se adoptaran medidas de emergencia en la Olimpíada, y el Comité Organizador encontró la siguiente solución salomónica para los equipos de los países en beligerancia: para los matches Alemania-Francia, Alemania-Polonia y Bohemia Moravia-Francia, se presentarían al salón de juego solamente los jugadores 1 y 3 de un equipo y los 2 y 4 del otro, de modo que cada selección se adjudicara dos puntos en cada match, por no presentación de los rivales y los topes concluyeran igualados.

Cuba fue ubicada para la fase clasificatoria en el Grupo D, del que pasaron a la final A: Suecia, con 14 puntos, Estonia (13), Palestina (11) y Cuba (10), quedando Noruega (8) y Guatemala (4), para el grupo B.

De los 14 matches en la final, Cuba ganó cuatro (Chile, Lituania, Brasil y Dinamarca), entabló dos (Holanda y Francia) y perdió ocho: Alemania, Polonia, Suecia, Argentina, Estonia, Letonia (que en textos de la época se consigna como Latvia), Palestina y Bohemia Moravia, nombre oficial con el que compitió el equipo de Checoslovaquia.

EL EQUIPO CUBA

José Raúl Capablanca era el primer tablero y capitán. En segundo tablero, Alberto López; en tercero, Miguel Alemán; en cuarto, el afamado caricaturista Rafael Blanco, y en quinto –suplente- Francisco Planas.

Planas le protestó a Capablanca esa ubicación y –me contó el propio Planas hace casi cuatro décadas- Capablanca le contestó: ¿qué usted quiere, que lo ponga en segundo tablero para que tenga que jugar con los más fuertes después de mi? Mire, usted va ahí, porque usted es quien más me tiene que ayudar a hacer los puntos para el equipo.

Obvio que por orden de fuerza en ese momento el equipo era el mismo, trocando a Planas con López, pero Capablanca sabía lo que hacía.

Cuba se ubicó en el lugar 11 con 22,5 puntos. La táctica de Capablanca había resultado. Planas fue quien le secundó en la puntuación. ¡Y sólo descansó una ronda! Capablanca no jugó en tres, y Miguel Alemán ¡combatió en todas las partidas!

Veamos la actuación del equipo cubano:

AJEDRECISTA G T P Ptos. %

1. José R. Capablanca 7 9 0 11.5 71.6
2. Alberto Blanco 1 3 11 2.5 16.7
3. Miguel Alemán 5 4 10 7 36.8
4. Rafael Blanco 2 0 6 2 25
5. Francisco Planas 8 3 7 9.5 52.8

Rafael Blanco obtuvo uno de los premios de belleza, por su victoria sobre el campeón de Francia, Víctor Kahn.

Esta fue la única Olimpíada en la que compitió Capablanca, quien había estado en la de Hamburgo 1930, en calidad de corresponsal de un diario. Precisamente a partir de Capablanca, tercero en la cronología, todos los campeones mundiales han participado en las Olimpíadas Mundiales de Ajedrez.

UNA ANÉCDOTA DE ENROQUE

Recuerdo una anécdota que me contó Planas. Al término de una de las primeras rondas, Capablanca como de costumbre llamó a su habitación a los integrantes del equipo para aleccionarlos.

Alberto López tenía la más difícil tarea, porque era el de menos fuerza y a la vez quien debía enfrentar los rivales más difíciles… después de Capablanca. Pues José Raúl le increpó a Alberto: ¿Por qué usted no se enrocó en la partida de hoy?

-Es que no me dio tiempo…

-¿Cómo no va a darle tiempo! ¿No jugaron una Apertura Ruy López?

-Sí, pero…

-A ver, a ver… siéntese ahí frente al tablero. Yo juego Peón cuatro Rey y usted avanza su Peón Rey… Ahora yo saco mi caballo y usted saca aquel otro caballito… Así, ahora yo saco este alfilito y usted ese… Y ahora yo me enroco y le toca a usted: a ver, enróquese. ¡Así! ¿No ve que se enrocó? Y si se enrocó jugando contra Capablanca… ¡cómo no iba a poder enrocarse frente a su rival de hoy!

¿QUIÉN SE LLEVÓ LA COPA?

En ausencia de Estados Unidos, que había ganado las cuatro últimas Olimpíadas, Alemania se llevó la Copa Hamilton Russell, con sólo medio punto de ventaja sobre Polonia (36 por 35.5), precisamente atacador y atacado en el inicio de la II Guerra Mundial. Bronce para Estonia con 33,5. Siguieron en el Grupo A: Suecia,

33; Argentina, 32,5; Bohemia Moravia, 32; Letonia, 31,5; Holanda, 30,5; Palestina, 26; Francia, 24,5; Cuba, 22,5; Lituania y Chile, 22; Brasil, 21 y Dinamarca, 17,5.

El rendimiento de los integrantes de los equipos medallistas, incluyendo la fase preliminar, fue el siguiente: Alemania: Eliskases 9.5/14; Michel 8.5/14; Engels 14/16; Becker 7.5/12; Reinhard 6.5/12. Polonia: Tartakower 10.5/17; Najdorf 14/18; Frydman 13/17; Regesindski 8/13; Sulik 4.5/7. Estonia: Keres 14.5/19; Raud 9.5/17; Schmid 5/13; Frideman 12.5/17; Turn 5/10.

Los lugares del 16 al 26, en discusión de la Copa Argentina, fueron ocupados por los siguientes países: 16. Islandia; 17. Canadá; 18. Noruega; 19. Uruguay; 20. Bulgaria; 21. Ecuador; 22. Guatemala; 23. Irlanda; 24. Perú; 25. Bolivia; 26. Paraguay. Concluyeron empatados a la cabeza con 28 puntos Islandia y Canadá. La Copa fue para los nórdicos, al decidir el match personal.

Es importante explicar que Alemania ganó porque a la sazón ya se había anexado a Austria y entre los defensores del equipo alemán estaban los austriacos Erick Eliskases y Albert Becker en los tableros primero y cuarto, respectivamente. Así y todo, Polonia le quedó a sólo medio punto. Estonia estuvo encabezada por Paul Keres y Suecia por Gedeon Stalberg…

Pero no se imagine usted que el triunfo alemán le otorgó gloria al III Reich. Ante su asombro diría que todo lo contrario, porque todos los integrantes de la selección alemana decidieron no retornar a su país. Por 11 años permaneció la Copa Hamilton Russell en la Argentina. El mundo no estaba para competencias ni de ajedrez.

BROMA DE CAPABLANCA A ALIOJIN

Después de haber quedado sin corona en Buenos Aires-27, Capablanca volvió a enfrentar a Aliojin en Nottingam-36 y tomó desquite, pero perdió en AVRO-38. Todos esperaban con ansiedad el match Cuba-Francia: eran dos equipos mediocres… ¡pero tenían a los dos mejores ajedrecistas del mundo!

Para Aliojin era muy importante este match. Le daba la oportunidad de sacudirse un poco de la desfavorable opinión pública que llevaba sobre sus hombros. De ningún modo podría eludir el encuentro con Capablanca, que por demás podría beneficiarle…

Pero José Raúl le jugó una mala pasada: cuando los integrantes del equipo francés llegaron al salón de juego para enfrentar al cubano Alexander se encontró con que su rival del día… ¡no era Capablanca, quien se tomó deliberado descanso, sino Alberto López, el segundo tablero!

Así, quedaron los dos invictos. No jugaron… pero Capablanca se fue triunfante, medalla de oro al cuello, del Buenos Aires que nunca se enteró que había perdido el campeonato del mundo.

¡MEDALLA DE ORO!

Esta Olimpíada resultó en el ámbito internacional el epílogo ajedrecístico de José Raúl Capablanca. ¡Y fue brillante! Lo más reciente que tenía era ¡el peor resultado de toda su carrera!, el torneo de AVRO-38, en Holanda, en el que quedó séptimo con dos victorias, ocho tablas y cuatro derrotas.

Pero en Buenos Aires estuvo un Capablanca olímpico, como exponiendo que el hombre enfermo de un año atrás en AVRO no era cierto, que el verdadero, el de siempre, era este Capablanca que terminó invicto con siete victorias y nueve tablas en 16 partidas, y más aún, ganó la medalla de oro en el primer tablero, por encima de Aliojin.

Es saludable aclarar que la fase clasificatoria no era computable en cuanto a opción de medalla, porque el ruso-francés tuvo mejor rendimiento general que el cubano con el 78,1 por ciento –también invicto y en 16 partidas- por el 71,6. Pero en la final, la única valedera, Capablanca hizo 8,5 de 11 por 7,5 de 10 Aliojin: 77,2 por ciento, por 75. El tercer mejor resultado fue el de Petrov, de Letonia, con 72,5.

La prensa de la época consigna que el presidente de la República Argentina, Roberto M. Ortiz, entregó la medalla de oro a Capablanca en el acto de clausura, y que cuando el cubano fue llamado para recibir tal honor rompió un cerrado aplauso ¡que se extendió por varios minutos!

MEJORES TABLEROS

Los tres primeros en cada plaza, teniendo en cuenta solo las partidas de la fase final fueron:

UNO: José Raúl Capablanca, Cuba, 8.5/11; Alexander Aliojin, Francia, 7.5/10 y A. Petrov, Letonia, 9.5/13. DOS: Miguel Najdorf, Polonia 9/12; V. Fuderer, Palestina, 7.5/10 y A. Lundin, Suecia, 8.5/11. TRES: Engels, Alemania, 9.5/11; Frydman, Polonia 9/12 y Jacobo Bolbochán, Argentina 9.5/13. CUATRO: Frideman, Estonia 10/13; Prins, Holanda 7.5/11 y Regedzinski, Polonia 5.5/9. CINCO: Isaías Pleci, Argentina, 15/19; F. Zita, Bohemia Moravia, 68,3 % y T. Melngailis, Letonia, 66 por ciento.

El ajedrecista que alcanzó más alto porcentaje en Buenos Aires-39 fue el que encabezó la relación de los terceros tableros, el alemán Ludwig Engels, con 87,5 por ciento, producto de 12 victorias y cuatro tablas, sin derrota.

Descendiente de Federico Engels –sobrino nieto-, Ludwing fue un destacadísimo ajedrecista que como otros vio tronchada su carrera por la SGM. Nació en Dusseldorf el 11 de diciembre de 1905 y a los 15 años ganó su primer torneo internacional en Essen, 1921. También triunfó en Suisburg 1929, Frankfurt 1930, Swinemunde 1933 y Wiesbade 1934, quedando segundo en Bad Naunheim 1936 y Dresden 1936, detrás de Alexander Aliojin.

Si tales performances no bastaran para dar una idea de su fuerza, lo que sigue es aplastante: dejó el score con Aliojin a su favor. Como los demás integrantes del equipo campeón olímpico de 1939, Engels decidió no regresar a la Alemania fascista y se quedó en la Argentina, pero en 1941 se radicó en Sao Paulo, Brasil.

El equipo cubano participante en Bunos Aires-39. Al centro Capablanca y María Teresa Mora, que participó en el mundial femenino.

UNA MUJER CON LOS CUBANOS: MARIA TERESA MORA

María Teresa Mora fue la primera Maestra Internacional de América Latina (1950). Viajó junto con los integrantes del equipo cubano a Buenos Aires: iba a jugar en el Campeonato Mundial Femenino.

Este fue el último de los campeonatos mundiales femeninos que se efectuó junto con las Olimpíadas. Todos los ganó la legendaria Vera Menchik de Stevenson. En la capital argentina se presentaron 20 ajedrecistas y jugaron por el sistema Round Robin. Vera totalizó 18 de 19, invicta (17 victorias – dos tablas), y sacó dos puntos de ventaja a su ya conocida rival Sonja Graf (16-0-3), quien se autodenominó “jugadora libre”, al negarse a representar a la Alemania nazi.

Vera Menchik ganó los cinco campeonatos femeninos disputados a la par de las citas olímpicas con el asombroso score total de 78 victorias, cuatro empates y una derrota, ¡para el 96,38 por ciento! Además, retuvo dos veces la corona en matches frente a Sonja Graf. No pudo ganar más porque una bomba de la aviación nazi segó su vida en Londres, el 27 de junio de 1944.

La medalla de bronce fue para la chilena Berna Carrasco, con 15,5, mientras la ajedrecista cubana, de 36 años, quedó séptima con 11 puntos (10-2-7).

CAPABLANCA: LA ATRACCIÓN

Los argentinos fueron testigos de la caída de un ídolo, cuando Capablanca perdió el título ante Aliojin en Buenos Aires, en 1927. Y estuvieron al tanto de lo mucho que luchó Capablanca por conseguir la revancha. En la Olimpíada, Alexander Aliojin encabezaba el equipo francés y era nuevamente el monarca, luego de recuperar en 1937 el cetro, perdido dos años antes con Max Euwe.

Pero, la gran atracción en Buenos Aires´39 era José Raúl Capablanca. Tanto, que era noticia a pupilo en los medios de difusión, que especulaban con que si se podría concretar en Buenos Aires el match de desquite con Aliojin.

La Federación Argentina de Ajedrez hizo lo posible por concertar el match que ansiaba no sólo Capablanca, sino el mundo entero, y por su encargo el doctor Carlos A. Querencio, quien había sido árbitro en el match del 27, remitió sendas cartas a los dos colosos.

Las respuestas fueron las siguientes:

Capablanca: Estoy dispuesto a jugar el match por el campeonato del mundo en cualquier momento que este pueda ser arreglado. Conmigo no tendrá usted dificultad alguna de llegar a un acuerdo.

Aliojin: Yo soy movilizable como oficial intérprete de reserva. En consecuencia me es actualmente imposible contraer un compromiso por un período de tiempo prologado.

Estas respuestas llevaron a Querencio a publicar en el periódico bonaerense Noticias Gráficas una Carta abierta a Alexander Alekhine el 19 de septiembre, día final de la Olimpíada, en la que, entre otras cosas, expone:

Hace una década que el mundo del ajedrez está ansioso por saber quién e el verdadero campeón del mundo. Culpo a usted por mantener esta incógnita, por su conducta, por las frecuentes evasivas cada vez que se ha presentado a la palestra el Gran Maestro cubano José Raúl Capablanca.

Los diarios destacaban la diferencia de popularidad entre Capablanca y todos los demás afamados ajedrecistas y reseñaban cómo la concurrencia elegía invariablemente su partida. Capablanca fue el espectáculo de la Olimpíada.

De las citas que he leído de la prensa bonaerense en ocasión de la Olimpíada del 39, esta me maravilla y emociona:

Buenos Aires no se ha enterado de que Capablanca ha perdido el Campeonato del Mundo, aunque lo haya perdido en nuestra ciudad. No se ha enterado porque no quiere enterarse, y esa es la razón por la cual no se enterará jamás.

Fascímil de un texto publicado por Capablanca en la capital bonaerense durante la cita olímpica.

UN NIÑO DE 11 AÑOS SE ENTERÓ DE CUBA

Esa gran propaganda en torno a la figura capablanquina llegó hasta un chico de 11 años nacido en Rosario y que residía en Alta Gracia. Ese chico se aficionaba al ajedrez y supo de la existencia de Cuba al enterarse que Capablanca era cubano. Hablo de un chico que de hombre desarrolló el ajedrez cubano y se hizo héroe de Cuba y del mundo: Ernesto Che Guevara.

LA FIDE SE ASENTÓ EN BUENOS AIRES

El XVI congreso de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) sesionó en el teatro Politeama, durante los días finales de la Olimpíada, y en su reunión del 18 de septiembre acordó el asiento de la FIDE en Buenos Aires, “mientras dure la situación en Europa” (todavía no se le llamaba II Guerra Mundial). La sede de la FIDE entonces estaba en La Haya.

Asimismo se acordó nombrar presidente honorario al doctor Alexander Rueb –el oficial—al tiempo que designó como su nuevo presidente al titular de la

Federación Argentina, Augusto de Muro, hasta la celebración de su próximo congreso. De Muro fue quien presidió la sesión final del cónclave. Pero posteriormente la FIDE no ha reconocido a Augusto de Muro entre sus presidentes.

Dos temas que ocuparon al congreso fueron la reglamentación del campeonato mundial, quedando como estudio por una comisión internacional, y el “caso cubano”, que consistía en que dos entidades pugnaban por ser reconocidas por la FIDE: la Federación Cubana de Ajedrez y la Federación Nacional de Ajedrez. La primera mencionada fue la que ganó la afiliación.

(Continuará…)

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