“El rey ha muerto”

“El rey ha muerto”


Por Ricardo Felix

Un grupo de piezas de ajedrez ocupan el escenario en 64 escaques. Dialogan entre si:

Caballo blanco: las calles bañadas en sangre

Alfil negro: expiro el olor a humo como todas las mañanas y sin embargo no alcanzo a percibir las manchas de sangre desde el pulpito

Torre blanca: he estado aquí durante un tiempo…y no alcanzo a comprender

Dama blanca: el eco de sus palabras reverbera como un zumbido en mis tímpanos…

Rey negro: me confunde ese alarido, ¿es de un niño o acaso de un perro?

Peón blanco: no entiendo nada
Peón negro: no hay mucho que decir ni entender, solo palabras…

Caballo negro: ayer trotaba por la misma senda y mis huellas teñían de rojo la tierra que pisaba, tengo varios años dando vueltas en círculos, ya me duelen las piernas…

Dama negra: escucha el crujir del fuego que late bajo tus pies

Alfil blanco: esos aborígenes no han sido civilizados, bestias de carga es lo que son!

Torre negra: las apariencias engañan, el ojo vigilante suele contemplarse a si mismo (ríe burlón)

Rey blanco: Basta ya con la perorata!!  Que de comienzo la partida!!

Acto I Las delicias del poder

 Los peones negros y blancos se encuentran reunidos sobre los escaques discuten acerca de la naturaleza de su organización social y su rol dentro del juego.

Peón negro: el peón es la pieza más débil sobre el tablero, somos los más débiles, los peregrinos…

Peón blanco: aun así esmerándonos podemos convertirnos en cualquier pieza mayor, coronarnos, capturar, avanzar, posibilidades ilimitadas…

Peón negro: eres un soñador no cabe duda…pero acepta que estamos en desventaja respecto a los caballos y alfiles fuera del alcance del inmensurable poder de la torre y ni se diga de la sublime dama.

Peón blanco: poder

Peón negro: poder, quisiera disfrutarlo aunque fuera por poco tiempo,  las delicias del poder…

Peón blanco: si las condiciones no están dadas para lograr esos fines por las vías legales buscaremos poder en la ilegalidad ¿a ti en que te gustaría convertirte?

Peón negro: siempre he aspirado a ser un caballo, su movilidad dentro del tablero, el batir de sus patas chocando contra el suelo, su crina en sintonía con el viento en resumen: la máxima expresión de la libertad…sin embargo es simplemente un sueño…

Peón blanco: se supone que soy yo el soñador

Peón negro: vaya acepto que se trata de una utopía, un ideal inalcanzable solo hay que ver en que condiciones vivimos, somos la carne de cañón

Peón blanco: ¿carne de cañón

Peón negro: las estadísticas no mienten, el peón es la pieza más intercambiada

Peón blanco: bueno si pero hay peones de avance, recuerda el en passant!

Peón negro: seamos realistas ¿Cuántos peones llegan a hacer un en passant? ¿Cuántos de ellos sobreviven a ese movimiento? ¿Nunca te lo habías preguntado?

Peón blanco: bueno, hay que ser conscientes que somos una clase subordinada, los lacayos, la fuerza de trabajo, el llamado pueblo!

Peón negro: ahora nos estamos entendiendo ¿y las condiciones para ascender en el escalafón social?

Peón blanco: obstaculizadas, negadas, impedidas…

Peón negro: nulas o inexistentes por la naturaleza de la organización social y sus estructuras de poder, limitadas a un acto heroico o en otras palabras una ínfima posibilidad estadística aprovechada por las élites para perpetuar las condiciones de explotación

Peón blanco: explícate!

Peón negro: chaturanga

Peón blanco: ¿Cómo?

Peón negro: chaturanga! La clave es el número cuatro!

Peón blanco: ahora entiendo menos

Peón negro: se dice que el origen del juego se ubica en la India, se llamaba chaturanga que significa cuatro miembros: los carros de combate devenidos occidentalmente en torres, los alfiles o elefantes según la palabra en árabe, caballería en la que el número cuatro acabo con la vida del Rey Ricardo III en la batalla de Bosworth e infantería la clase a la cual pertenecemos tu y yo…

Peón blanco: ¿Y cómo es que el número cuatro acabo con el Rey?

Peón negro: te estas dejando distraer por los detalles pero te lo voy a explicar: se dice que el Rey Ricardo III se preparaba para la batalla más importante de su vida, el herrero montaba las herraduras para el caballo pero como el enemigo se acercaba y las ansias carcomían la mente del buen Ricardo, se dice que no había clavos para la cuarta y que el herrero se las ingenio como pudo. Este simple hecho fue decisivo en la batalla ya que al perder la herradura en el combate el Rey quedo a merced de sus enemigos y de ahí la frase: ¡mi reino por un caballo! Que se podría cambiar a: ¡mi reino por una herradura! o ¡mi reino por un clavo!

Peón blanco: o ¡mi reino por un herrero competente!

Peón negro: entendiste la idea!

Peón blanco: aun tengo muchas dudas en mi cabeza, pero ¿Cuál es lo esencial aquí?

Peón negro: Lo esencial aquí mi amigo es que nuestra organización social está orientada en la milicia! Sociedades militares compitiendo entre si para lograr ejercer dominio sobre los otros, así la lógica de los dedos que mueven las piezas Civilización es negación de la propia naturaleza… ¿Civilización? no me hagas reír en el fondo seguimos estancados en la lógica primitiva, homo homini lupus!

Peón blanco: ¿no es acaso la historia una prueba de ello?

Peón negro: forma parte de nuestra esencia, una suerte de dicotomía como el día y la noche…en todo caso la fuerza de los peones radica en su unión

Peón blanco: y su posición sobre el tablero

Peón negro: evidentemente somos los peones avanzados los que podemos cambiar la situación

Peón blanco: no existiría este juego sin nosotros

Peón negro: a lo que aspiramos es a una mejor calidad de vida,

Peón blanco: no a la vida de un peón doblado…hay que contagiar a nuestros hermanos con nuestra locura

Peón negro: la libertad es la más sublime de las locuras

Peón blanco: aspirar al equilibrio del poder o expirar…expirar…

Acto II Elucubración de los alfiles

Un grupo de piezas conversan acerca del origen del juego y la identidad de cada una de ellas.

Dama negra: estamos aquí reunidos para hablar sobre nuestra identidad, es el turno de nuestro amigo el alfil

Alfil negro: bueno no hay mucho que decir sobre mi algunos me adjudican una identidad de elefante otros de un arquero y otros incluso de obispo!

Dama negra: ¿Cómo esta eso?

Alfil negro: recuerden esa leyenda sobre nuestro origen. Esa proveniente de la India, se dice que un brahmán llamado Sissa Ben Dahir invento este juego para entretener a no se que rey…el brahmán le da una lección al noble ridiculizando su poder.

Peón blanco: ahí esta la palabra clave: poder!

Dama negra: ¿Qué quieres decir con eso compañero?

Peón blanco: muy sencillo se le atribuye un origen hindú a nuestro juego

Dama negra: si ¿pero eso que tiene que ver?

Peón blanco: la lógica de castas!

Alfil negro: explícate lacayo!

Peón blanco: la casta se refiere a cualquier forma de estratificación que valora al individuo a partir de factores de herencia para clasificarlo socialmente. Impidiendo su desarrollo desde el plano ideológico…

Dama negra: ¿y eso se relaciona con nosotros exactamente como…?

Peón blanco: en todos los sentidos, si el creador de chaturanga que devendría en el ajedrez actual estaba permeado por la naturaleza del sistema de castas terminaría por entender el porque…pareciera que nuestras identidades están estructuradas para no aspirar al crecimiento personal! Como si nuestra partida estuviera predeterminada y nosotros no la estuviéramos generando con nuestros movimientos…

Dama negra: interesante pero hay algo que no me cuadra…

Peón blanco: veamos el caso del alfil, es una pieza de largo alcance que usualmente protagoniza las partidas, a veces no precisamente en el cierre pero siempre en el juego medio…ya sea que se le perciba de la manera clásica como un arquero como un jinete que galopa en su elefante o como un hombre de fe post-occidentalizado…es así como lo vamos a concebir por ahora…

Dama negra: tenemos un conflicto de identidad ¿obispos, arqueros o elefantes?

Alfil negro: ¿obispo? En Francia soy bufón en Italia un anciano en Alemania un mensajero y un vulgar camello en el Tibet…

Peón blanco: lo importante es que el alfil tiene como antecedente a Ganesha  el dios hindú con cabeza de elefante…El alfil y sus derivados no están tan alejados de ese origen: es “el que limpia los obstáculos” acompaña el ataque de piezas mayores y menores como la dama y su servidor aquí presentes…El papel de la religión en el ejercicio del poder, aquellos que predeterminan la lucha entre el bien y el mal la condicionan…no se trata de las manos que mueven las piezas del tablero sino de la deidad que las mueve a ellas: ambición, poder, ambigüedad…ambigüedad…Reyes y damas que utilizan la fe como una herramienta de poder…aquellos que prohíben “jugadas ilegales” con una mano, cuentan sus ganancias con la otra…

Alfil negro: todo esto es muy confuso

Peón blanco. Ahora en lo que respecta a la dama ¿Cuál es su identidad? ¿Por qué termina siendo la pieza más poderosa del tablero?

Alfil negro: es el rey el más poderoso

Peón blanco: puede que el rey sea el más valioso pero es la dama la más poderosa en la actualidad!! Simplemente hay que ver como se desplaza imitando los movimientos de un alfil e igualando la horizontalidad y verticalidad de una torre!! Simplemente no tiene comparación sobre el tablero…

Dama negra: eso es relativo, dependo totalmente de mi ubicación…

Alfil negro: no sea tan modesta su majestad

Dama negra: no es modestia es realismo, pero dejemos continuar con su monologo al caballero…

Peón blanco: gracias su majestad…al hablar de la dama hablamos necesariamente del papel de la mujer en la sociedad, su evolución como pieza está asociada a la historia de la cultura “oriental” y “occidental”. Eso por tratar de establecer un parámetro de análisis, si lo recuerdan los movimientos de la dama solían ser limitados y torpes, era la compañía del rey y su papel era el de una pieza limitada, relegada, reprimida no solo en cuanto a lo que sexualidad respecta. No quiere decir que occidente le otorgo la libertad, pero si adquiere movilidad!! En todo caso lo que nos ocupa en este dialogo es el del papel de la mujer en la sociedad ¿Cuál es su rol? ¿Reproducción? ¿Termómetro de la selección natural? ¿El equilibrio social?

Dama negra: son demasiadas preguntas sin respuesta…la dama también hace la guerra…

Alfil negro: vaya que la hace y la provoca…y el amor…

Peón blanco: Su antecedente el farzín persa masculino pasaría a ser la reina con los monarcas medievales o la compañía del dominus o la donna italiana, la dama española…ágil, poderosa, clave dentro del juego del poder!

Dama negra: por ahora no hay nada más que decir…tomen sus cosas y recuéstense sobre aquel promontorio, el amanecer trae consigo el rugido de una nueva batalla…

Acto III El rey ha muerto

Torre blanca h1: Era un gran héroe

Alfil blanco f1: sin duda el mejor de los monarcas

Caballo blanco g1: si tan solo los peones de enroque hubieran hecho su trabajo!!

Peón blanco: nada se pierde, nada se pierde…las piezas cambian y el juego continúa…

Dama blanca: Jamás la historia había conocido un ser como el…envestido por una naturaleza casi divina…

Torre blanca a1: quisiera ser como el, quisiera ser el…

Alfil blanco c1: es el deseo de todos

Peón blanco: muere la carne de cañón pero no la mano que las avanza, muere la voz de los que claman justicia, vive la desigualdad…muere la esperanza de pueblos, vive la ambición de unos cuantos…

Dama blanca: dolor que retuerce las entrañas, dolor que inyecta dolor con dolor…

Torre blanca a1: empuño la espada con fuerza como si la sangre corriera entre mis dedos…

Alfil blanco f1: es la voluntad de dios

Caballo blanco b1: tus dioses no tienen injerencia en esta batalla alfil!

Peón blanco: no son los dioses ni los demonios…no es el fin es la compulsión a la repetición…el poder no es legal ni ilegal es simplemente poder…un ciclo se repite tras otro…el tablero se limpia al terminar la partida…los reyes nos mandan a la guerra en nombre del status quo…la permanencia en el poder…

Torre blanca a1: sin saciar mi sed de sangre envaino mi espada…escucho el aullido de su filo…

Alfil blanco c1: ora pro nobis

Caballo blanco g1: muere el rey, viva el rey!!

Dama blanca. Necesitamos adorar a un nuevo señor…dominus…

Alfil c1: ¿Quién nos guiará por el valle de las sombras?

Peón blanco: la inercia del juego hace imposible el final de la partida…existe tolerancia a la sangre cuando la sangre alimenta la riqueza de nuestros reyes…la partida ya termino y sin embargo “una vez terminado el juego, el rey y el peón vuelven a la misma caja”….

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