CAISSA REVELA SECRETOS

CAISSA REVELA SECRETOS
Jesús G. Bayolo

Por Jesús G. Bayolo

Algunos le llaman diosa, otros le gritan ninfa, y es correcto aunque yo prefiera decirle musa, pero lo que sí todo el mundo sabe es que cuando se menciona a Caissa se está hablando de ajedrez. ¿Y qué significa ese sonoro nombre de mujer?

Ella llega hasta nosotros precedida de una historia apasionante, aparte del atributo único de ser universalmente la fémina que mayores celos provoca en las novias o esposas de los hombres que aman el filosófico tablero de 64 escaques y las 32 figuras que sobre ellos se desplazan. (Paradójicamente también en los novios o esposos de las mujeres que pasan varias horas de cada día en compañía de la enigmática “amiga”).

Caissa significa una forma poética de decir ajedrez, porque se trata de una ninfa del bosque nacida en un poema, y por el amor que fue capaz de despertar en otro ser es que se inventa el ajedrez…

Bueno, esa es la historia de su nacimiento, del que estamos cerca de conmemorar dos siglos y medio, porque cobró vida en el poema Caissa o el juego de ajedrez, escrito en 1763 por William Jones, un chico inglés de 17 años que luego fuera un connotado orientalista.

No pudo imaginar William Jones (1746 – 1794) que realmente lo que le haría trascender para todos los tiempos era aquel juvenil poema, que permaneció un tiempo en el anonimato: se dio a conocer cuando tenía 26 años, en 1772, en un libro de poesía publicado en Oxford.

Caissa no solo es la musa del ajedrez, sino que ha inspirado también a los artistas, y un pintor la dibujó de esta manera, pero usted puede representársela de la forma que más le guste...

Fue entonces que pudo conocerse a la ninfa encantadora de los bosques de Tracia que promete a Marte corresponderle, si logra inventar un juego sugestivo. Marte, dios romano de la guerra, busca ayuda, concibe el ajedrez y así consigue su amor.

Gustó tanto el nombre Caissa, que comenzó a ser citado por otros creadores, y aunque todavía quedaba muy lejos la era de Internet, el poema alcanzó popularidad y se las ingenió, como si tuviera vida propia, para cruzar fronteras.

Así, fue reproducido en Le Palaméde, la primera revista de ajedrez, editada por Labourdonnais en París en 1836.

He leído que muchas de las célebres obras literarias del bien adorado William Shakespeare (1564 – 1616) tenían su inspiración en argumentos ya conocidos, pero tan de antaño, que estaban olvidados. Si eso es cierto, pues su compatriota y tocayo William Jones aplicó bien tal enseñanza…

Sí, porque el argumento (o buena parte) de Caissa es original del obispo y humanista italiano Marcus Heronymus Vida, quien tuvo su existencia entre 1480 y 1556. Vida publicó en 1527 el poema “Shacchia ludus”, en el que una ninfa del bosque llamada Shacchia aparece como divinidad del ajedrez.

Del mismo modo que nadie desmeritaría a Shakespeare por haber convertido en obras maestras a tramas olvidadas, tampoco los ajedrecistas le restamos méritos al otro William, Jones, solo por haber demostrado que lo nuevo no es solamente aquello que nunca ha existido, sino también lo que es tan antiguo que ya no se conoce.

Por demás, Caissa es una palabra tan agradable al oído, que cautiva por sí sola, como sucede con el ajedrez mismo cuando uno lo descubre. Parece cosa de un cuento de hadas, pero es verdad: la primera computadora que se coronó campeona mundial de ajedrez en Estocolmo-1974, con Mijail Botvinnik como su principal asesor, llevó el nombre de Caissa.

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